Halloween Gamer: Juegos tan malos que dan miedo
No todos los sustos vienen de monstruos o jumpscares. Para celebrar Halloween, recopilamos los videojuegos más desastrosos y accidentados de la historia: desde la leyenda de E.T. enterrado en el desierto hasta los controles imposibles de Superman 64 y Big Rigs.
🎃 Bienvenidos a Halloween Gamer, nuestra serie de blogs donde durante octubre nos aventuraremos en el lado más oscuro, divertido y extraño del gaming. Aquí encontrarás juegos perfectos para la temporada, clásicos de terror, curiosidades y uno que otro tema que no sabías que necesitabas leer👻
Juegos tan malos que dan miedo
Hay juegos que buscan asustarte con monstruos, jumpscares, ambientes oscuros y sonidos que te hacen voltear a ver si no hay algo detrás de ti.
Y luego están los que dan miedo por razones completamente diferentes.
Controles imposibles, bugs que parecen sacados de una película de terror, decisiones de diseño inexplicables y momentos en los que simplemente te preguntas: “¿cómo dejaron que esto llegara a salir?”
Para celebrar Halloween como se debe, reunimos algunos juegos tan malos que dan miedo. No porque sean de terror, sino porque jugar con ellos puede convertirse en una experiencia aterradora por sí misma.
¿Qué hace que un juego sea tan malo que dé miedo?
Un juego no necesita tener fantasmas para provocar auténtico terror.
A veces basta con que el personaje atraviese una pared, que el enemigo camine hacia atrás, que los controles parezcan diseñados para castigarte o que una misión te haga preguntarte por qué sigues jugando.
En esta lista hay un poco de todo: juegos que tuvieron problemas técnicos, títulos con decisiones de diseño cuestionables y auténticos desastres que terminaron convirtiéndose en parte de la historia de los videojuegos.
Y sí, algunos son tan famosos que probablemente ya sabes por dónde va esto.
E.T. the Extra-Terrestrial: el juego que tuvieron que enterrar en el desierto
Si existe una leyenda urbana que define el terror dentro de la industria, es esta.
En 1982, Atari lanzó la adaptación de una de las películas más queridas del cine: E.T. the Extra-Terrestrial. El problema fue que el juego se desarrolló en apenas cinco semanas para llegar a tiempo a la temporada navideña.
El resultado fue una pesadilla jugable. E.T. caía constantemente en pozos de los que era casi imposible salir gracias a una detección de colisiones rota, mientras agentes del gobierno te perseguían sin descanso y la pantalla parpadeaba de formas inexplicables.
La recepción fue tan desastrosa y las devoluciones tan masivas que millones de cartuchos terminaron sin venderse. La solución de Atari fue digna de un expediente secreto: cargaron camiones enteros y enterraron los cartuchos en un vertedero en el desierto de Alamogordo, Nuevo México.
Durante décadas se consideró un mito, hasta que en 2014 una excavación desenterró los cartuchos confirmando la historia: el juego fue tan malo que tuvieron que ocultarlo bajo toneladas de tierra y concreto.
Superman 64: el verdadero enemigo eran los controles
Si hablamos de juegos que provocaron pesadillas, Superman 64 merece un lugar especial.
El concepto parecía sencillo: ser Superman, volar por Metrópolis y salvar el día.
La realidad fue bastante diferente.
El juego se hizo famoso por sus controles complicados, problemas técnicos y, especialmente, sus interminables anillos por los que Superman tenía que volar.
Lo que debería sentirse como tener los poderes de Superman podía terminar sintiéndose como intentar estacionar un avión dentro de un baño.
Big Rigs: cuando competir contra alguien era opcional
En teoría, Big Rigs: Over the Road Racing es un juego de carreras de camiones.
En la práctica, se convirtió en uno de los ejemplos más conocidos de un juego que parecía no estar terminado.
Los vehículos podían hacer cosas completamente absurdas, incluyendo atravesar objetos y alcanzar velocidades ridículas. Y uno de los detalles más recordados es que el supuesto rival podía quedarse quieto durante la carrera.
Así que técnicamente podías ganar.
No porque fueras rápido.
Porque nadie estaba compitiendo contigo.
Es difícil saber qué da más miedo: el juego o la idea de que alguien haya pensado que estaba listo para venderse.
Ride to Hell: Retribution: nada funciona como debería
Hay juegos malos que simplemente son aburridos.
Y luego está Ride to Hell: Retribution.
Este título de acción de 2013 recibió críticas muy negativas por sus problemas técnicos, animaciones, controles y diseño general.
Los personajes podían moverse de formas extrañas, las escenas tenían momentos incómodos y muchas situaciones parecían pertenecer a un juego diferente.
La experiencia completa tiene esa sensación de estar viendo un accidente en cámara lenta y no poder dejar de mirar.
Postal III: cuando el caos deja de ser divertido
La saga Postal siempre ha apostado por el humor negro, la violencia exagerada y situaciones completamente absurdas.
Pero Postal III llevó ese caos en una dirección que no terminó convenciendo a los jugadores.
Problemas técnicos, bugs y una recepción muy negativa hicieron que este juego terminara siendo uno de los capítulos más criticados de la franquicia.
Y aquí aparece una regla importante:
El caos puede ser divertido cuando está bajo control.
Cuando el juego empieza a sentirse caótico porque nada funciona correctamente, la cosa cambia.
Fallout 76: el lanzamiento que dio miedo
Hoy Fallout 76 es un juego muy diferente al que muchos jugadores conocieron en su lanzamiento.
Pero su debut en 2018 quedó marcado por problemas técnicos, errores y una recepción inicial muy complicada.
El caso es interesante porque demuestra que incluso una franquicia enorme puede tener un lanzamiento que salga bastante mal.
Y eso sí da miedo.
Especialmente cuando acabas de pagar por el juego y descubres que el verdadero jefe final es el servidor.
Cyberpunk 2077: el terror de las expectativas
Hay que hacer una distinción importante aquí.
Cyberpunk 2077 no es un juego malo. De hecho, con el tiempo se convirtió en una experiencia muy distinta gracias a sus actualizaciones y mejoras.
Pero su lanzamiento original en 2020 fue uno de los casos más comentados de problemas técnicos en un videojuego importante.
Personajes que aparecían en lugares extraños, vehículos con comportamientos inexplicables y bugs que podían convertir Night City en una especie de dimensión paralela.
Por unos meses, jugarlo podía sentirse como un juego de terror involuntario.
Y lo peor era que ni siquiera necesitabas comprarlo para asustarte.
Bastaba con ver algunos clips en internet.
¿Por qué estos juegos terminan siendo tan memorables?
Lo curioso es que algunos de estos juegos probablemente no habrían conseguido tanta fama si no hubieran sido un desastre.
Los bugs, las decisiones absurdas y los momentos inesperados hicieron que terminaran formando parte de la cultura gamer.
Y cuando un juego consigue ser tan extraño que la gente sigue hablando de él años después, quizá terminó logrando algo que muchos juegos perfectamente funcionales nunca consiguen: ser inolvidable.
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